El fútbol no tiene secretos para Luka Modric. Después de hacerse viral la facilidad con que golpea con el exterior al ángulo en los entrenamientos, aprovechó la penúltima función en el Bernabéu para ofrecer un curso de alta dirección en la goleada del Real Madrid de 6-0 ante el Levante. Es cierto que el rival no presionó, pero parte de culpa fue del croata y su facilidad para encontrar siempre el pase más adecuado al compañero más conveniente. Abrió el repertorio con una pelota tocada en fuga para Ferland Mendy, siguió marcando el tempo a Rodrygo y cerró el primer acto con un toque rápido de batuta para el solo de Vinicius. Un recital.

Es cierto que no encontró oposición el Real Madrid. A los 20 minutos estaba 2-0 arriba, sumaba siete remates a portería y calculaba el tamaño de la goleada. No encontró oposición ninguna por parte de un Levante que se despeñó como de Segunda con estrépito. Penalizado por su pésima actitud defensiva, especialmente en la medular, el cuadro granota pasó de la elegancia del pasillo a despedirse de la categoría de la peor manera, sin oponer resistencia. Como sería la debacle que Lisci tuvo que hacer dos cambios a la media hora, cambiar a defensa de cuatro, intentar algo. Nada. Los cuatro centenares de hinchas levantinistas, que empezaron animosos en la azotea del Bernabéu, vivieron la peor pesadilla, la de un equipo que empezó mal LaLiga y la acabó peor. Ni rastro de aquel equipo alegre y orgulloso que llegó a ponerse 3-1 en el Ciutat, en el amanecer de la temporada.

En todo caso, aunque hubiera multiplicado sus prestaciones, poco podía hacer el Levante ante un Madrid ligero y ágil, que hizo volar la pelota. Desde la espléndida incorporación de Mendy para abrir el marcador, todo el equipo brilló en un primer acto espléndido. Benzema buscó con hambre el gol que le colocaba en el segundo puesto de los artilleros históricos del club. El que no tenía gol. Anotó de cabeza, a centro de Vinicius al segundo palo, como un cazador implacable, después de que Cárdenas le sacara la diana junto al palo. Después, se dedicó a disfrutar repartiendo juego. Valverde, desatado, coleccionó remates a la madera. Hasta tres, un par de ellos desviados por Cárdenas, el mejor de su equipo. Mientras, Rodrygo volvió a aprovechar la titularidad acudiendo al área chica a facturar el regalo de Luka, y Vinicius volvió a elegir bien al cruzar a la red el cuarto antes del descanso, después de repartir juego. Un festival.

Se quiera o no, es imposible mantener la intensidad ante un rival entregado, pidiendo clemencia. Con todo decidido al descanso, el Madrid levantó el pie y mantuvo la pelota sin conceder atrás. La inercia, aun así, produjo ocasiones para ampliar el marcador. Otro remate lejano de Valverde, una rosca de Modric y un mano a mano de Rodrygo, habilitado por Benzema con un pase cinco estrellas, pudieron ampliar la cuenta. También se registró un gol anulado a Vinicius por fuera de juego. ¿Y el Levante? Sin vida, más allá de la gallardía de Cárdenas.

El tramo final sirvió para que Vinicius redondeara su cuenta con un triplete inédito con la camiseta blanca. Ha de agradecer primero a Modric, con otro pase de alta escuela para Benzema, y al propio Karim, que se plantó mano a mano ante el meta granota y después de sortearle regaló el tanto al brasileño. Con el doblete en el bolsillo, Ancelotti dejó a Vini a salvo de los cambios y tuvo premio, al cerrar la cuenta con el sexto. La goleada sólo refleja la abismal distancia futbolística entre el primero y el último. El Levante desciende, pero volverá pronto a Primera. No hay duda. Le sobra señorío y afición, que acabó el partido animando. Preciosa la ovación final también del Bernabéu.

* Con  Información cortesía de: Marca Claro.com

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