• Los usuarios dicen por su parte que rellenan sus garrafones por el alto costo que tiene un garrafón de marca comercial, pero desconfían de la calidad de purificación que les ofrecen las purificadoras.

Ivan A. López

Ixtapaluca, Méx.- 12 de septiembre.- Hasta un 70 por ciento se ha incremento el precio del agua en purificadoras de los municipios del oriente del Estado de México, bajo el argumento de que los insumos para el traslado y tratamiento del líquido aumentaron, según los propietarios de este tipo de negocios. 

Ines Jardón y Emilia Estrella Sampeiro, entre otros que se dedican a este negocio, explicaron que por llenar un garrafón de 20 litros cobraban 9 pesos en promedio; sin embargo, en estos últimos días se acordó entre purificadores y piperos un aumento de entre 15 y 18 pesos. 

Todo ello ante el aumento de los insumos en los productos de los piperos como es el diésel, refacciones, agua y otros; mientras que a las purificadoras les han subido la renta, el plástico para tapas, filtros y otros artículos más, dijeron. 

Los usuarios dicen por su parte que rellenan sus garrafones por el alto costo que tiene un garrafón de marca comercial, pero desconfían de la calidad de purificación que les ofrecen las purificadoras. 

En contraste, por ser un buen negocio, en los municipios de la zona oriente del Estado de México han proliferado estos establecimientos y al parecer la Cofepris no se da abasto para poderlos supervisar en calidad de servicio. 

Actualmente el agua purificada es una gran necesidad, tanto para beber, como para elaborar alimentos y como materia prima para la elaboración de cientos de productos. Esto hace que al agua purificada sea un producto de consumo indispensable, por lo que su venta resulta un negocio rentable. 

Estos negocios tienen la demanda del producto asegurada, además su margen de utilidad es enorme, pues producir un garrafón de agua purificada tiene un costo promedio de 3.5 pesos, mientras que el precio de venta va desde los 9 hasta los 20 pesos. 

La Secretaría de Salud mexiquense informó que durante el 2021 la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de México (Coprisem), llevó a cabo 20 mil 908 visitas de verificación a establecimientos comerciales en los 125 municipios. 

En el marco de la contingencia sanitaria por COVID-19, verificadores de las 18 Jurisdicciones de Regulación Sanitaria, así como de las áreas de Verificación y Normatividad, han privilegiado las acciones de fomento sanitario, sin embargo, por no cumplir con la normatividad ni con los protocolos para prevenir el riesgo de contagio por virus SARS-CoV-2, se suspendieron mil 801 unidades económicas. 

Los giros que más han incumplido en la aplicación de buenas prácticas de higiene o que han reincidido, son lo que manejan y expenden alimentos como fondas, cocinas económicas, taquerías, torterías y negocios de comida rápida, para consumo en sitio o para llevar, además de panaderías, tortillerías y carnicerías, principalmente. 

Aunque también se han colocado sellos de suspensión a hoteles, restaurantes, bares, gimnasios, purificadoras de agua y otras unidades económicas, en su mayoría por deficientes condiciones higiénico-sanitarias del lugar o entre el personal. 

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