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El ganado se estaría comercializando hasta 50 % más barato, de manera que inunda los mercados con carne económica y presiona a la baja los precios que reciben los productores locales.
Chihuahua, 25 de marzo.- Benito Conde Calleja, presidente de la Asociación Ganadera local de Izúcar de Matamoros, denunció que ganado procedente de Centroamérica que entra a México está llegando a Puebla sin certificados zoosanitarios, lo que eleva el riesgo de gusano barrenador, y termina en corrales además así como en mercados locales.
Explicó en entrevista con La Jornada de Oriente que las reses centroamericanas, no es posible calcular cuántas son, arriban en jaulas conocidas como “panzonas” sin control efectivo y luego aparecen identificadas en los puntos de venta, lo que, advirtió, refleja anomalías y corrupción en la vigilancia sanitaria.
Señaló que ese ganado, se comercializa hasta 50 por ciento más barato, pues un animal que debería costar 10 mil pesos se adquiere en 5 mil, de manera que inunda los mercados con carne económica y presiona a la baja los precios que reciben los productores locales.
Precisó que las reses no se quedan exclusivamente en Puebla, sino que se distribuyen también hacia Veracruz y otras entidades federativas, lo que amplía el riesgo sanitario.
Consultado sobre si ese flujo de animales impide la erradicación delgusano barrenador, respondió que mientras no se detenga la entrada de ganado sin certificación zoosanitaria desde Centroamérica, el problema continuará en los mercados del país.
El dirigente reconoció que, en su agrupación, hasta ahora no se han registrado muertes de animales por gusano barrenador, pero sí casos que han logrado curarse cuando se atienden de forma oportuna.
Al ser cuestionado sobre cuánto tiempo podría llevar controlar o erradicar la plaga, respondió: “Mira, eso sí no te puedo decir”, lo que exhibe la ausencia de proyecciones claras y de una estrategia integral que permita hablar de un plazo concreto para superar la emergencia.
Conde también denunció que asociaciones de productores de ganado que no se alinean con la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas han sido excluidas de apoyos gubernamentales.
Aseguró que, por no “jalar” con la confederación ni aceptar prácticas que consideran anómalas, los han hecho a un lado y los dejan sin respaldo para enfrentar un problema que afecta por igual a todas las explotaciones pecuarias.
A su juicio, el animal “no distingue” afiliaciones gremiales y lo que necesita es atención, revisiones y servicios zoosanitarios, por lo que rechazó que la respuesta institucional se condicione a la pertenencia a una organización nacional.
Ganaderos del Oriente piden apoyo de ayuntamientos
Han pasado seis meses desde que se detectó el primer caso de gusano barrenador en el estado. El presidente de la Unión Ganadera de la Sierra Oriente de Puebla, Fernando García Patiño, indicó a La Jornada de Oriente que hasta ahora no se puede prever cuándo será erradicada la plaga.
Señaló que en su organización no han tenido muertes de ganado por esta causa, pero sí numerosos casos de miasis que han logrado atenderse.
Destacó que, durante varios meses, la ivermectina fue una herramienta central en la estrategia contra el parásito, pues puede aplicarse de manera preventiva y curativa, con un efecto que se mantiene por 21 días en el organismo del animal.
Explicó que el medicamento se suministraba a través del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla, pero ese programa se suspendió hace aproximadamente 20 días, sin que las organizaciones hayan sido informadas de cuándo se reanudará.
Por ello, hizo un llamado a los ayuntamientos de los municipios afectados para que asuman el gusano barrenador como un problema de salud pública, destinen recursos para comprar Ivermectina, pongan personal a aplicar el fármaco y a dar pláticas informativas, en lugar de dejar toda la carga a laSecretaría de Desarrollo Rural y a los propios ganaderos.
El dirigente criticó que varios gobiernos municipales han minimizado el problema y no han realizado campañas de prevención ni de concientización entre pequeños productores. Añadió que es indispensable que los ayuntamientos “hagan su chamba”.
Como complemento, García Patiño detalló que en Cuetzalan se han instalado 500 trampas suministradas por la Secretaría de Desarrollo Rural, cada una con capacidad para atrapar entre 700 y mil moscas, con el objetivo de reducir la población del insecto y medir su presencia por región.
Explicó que las trampas forman parte de un programa de supresión que utiliza un atrayente de fuerte olor para que las moscas adultas se peguen y mueran. Aclaró que todavía no se han medido de forma sistemática los cambios en los índices de infestación.
García Patiño también subrayó el impacto económico de la plaga en la movilidad del ganado, ya que ahora cada embarque debe salir con un certificado emitido por médicos veterinarios que acredite que los animales están libres de gusaneras.
Detalló que esos documentos, que se tramitan con tres o cuatro días de anticipación, cuestan entre 50 y 150 pesos por animal, según la región y el número de cabezas, lo que puede representar alrededor de mil 200 pesos por camión con 20 reses.
Afirmó que este gasto, que no estaba contemplado, se suma al tiempo invertido en las inspecciones y tratamientos, aunque los productores lo asumen para evitar que el problema se traslade a otras regiones.
Porcicultores alertan por focos de gusano barrenador en traspatio
El presidente de la Unión Ganadera de Porcicultores de Tehuacán, Omar Pulido Lezama, y el director de la misma organización, Jorge García de la Cadena, explicaron que los controles de inocuidad se concentran en granjas tecnificadas y no tecnificadas, donde se realizan muestreos en coordinación con el Comité de Fomento y Producción Pecuaria del Estado de Puebla y con Senasica.
Los porcicultores advirtieron que el principal riesgo se encuentra en los sistemas de traspatio, donde los cerdos suelen ser amarrados del cuello o de las extremidades para evitar que se escapen, lo que provoca heridas en la piel que facilitan la llegada de la mosca y la incubación de las larvas.
Señalaron que en una misma población puede haber 20 o 30 viviendas con uno o varios animales de traspatio, lo que hace muy difícil para las autoridades identificar todos los puntos de riesgo y diseñar un programa de apoyo que mejore sus condiciones de manejo.
Pulido Lezama añadió que los cerdos de traspatio representan un riesgo adicional por la posibilidad de que se rompa la cadena de frío o se descuide el manejo de la carne al momento de su venta o consumo, lo que puede causar problemas digestivos como ocurre con cualquier alimento en mal estado.
Aclaró que esto no implica una transmisión directa de enfermedades del cerdo al ser humano por el gusano barrenador, pero sí evidencia la necesidad de reforzar las buenas prácticas desde el sacrificio hasta la comercialización.
Ambos coincidieron en que, mientras los traspatios permanezcan dispersos y sin registros formales, será difícil que las autoridades alcancen a todos los productores, por lo que insistieron en la importancia de la educación sanitaria y de visitas periódicas para detectar a tiempo las gusaneras.
Fuente: La Jornada de Oriente


