Opinión: El ecocidio de Huixquilucan

  • La crisis que hoy asfixia a Huixquilucan no es una fatalidad de la naturaleza; es un ecocidio planificado

Por Redacción 

El saqueo ambiental en Huixquilucan tiene cómplices con nombre, apellido y nombramiento oficial en el actual gobierno municipal. La crisis que hoy asfixia al municipio no es una fatalidad de la naturaleza; es un ecocidio planificado, auspiciado por las cúpulas del poder y ejecutado por funcionarios que han convertido los recursos naturales en un negocio privado. Mientras los grifos comunitarios se secan, la impunidad florece en los bosques.

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El caso de Edén García es la prueba fehaciente del descaro: este personaje opera con un permiso de tala expedido directamente por el ayuntamiento. La red de nepotismo y corrupción se aclara al rascar la superficie. Edén es tío directo de Moisés Gibraham Campos, quien actualmente funge como gerente de facturación del organismo local del agua.

Ambos son originarios de Tenango del Valle. Campos no llegó solo. Es apenas uno de los tantos “golondrinos” que tiene un padrino en la administración municipal por todos conocidos en el organismo del agua en Huixquilucan. Bajo el cobijo de ese padrino, este grupo de funcionarios foráneos arribó al municipio con una consigna clara: saquear la riqueza forestal y sobreexplotar los acuíferos hasta el límite. El agua se factura al mejor postor mientras los ecosistemas locales colapsan bajo el hacha y la negligencia gubernamental. Los ejidatarios y comuneros de Huixquilucan conocen perfectamente el rostro de quienes destruyen su entorno.

El hartazgo social ha rebasado la paciencia y la indignación legítima se ha volcado a las calles, derivando en el cierre de vialidades clave en el Estado de México. No es un simple descontento; es un grito de supervivencia. La complicidad oficial en la tala clandestina y el despojo hídrico debe detenerse de inmediato. Los recursos de Huixquilucan pertenecen a su gente, no a una red de funcionarios corruptos que destruyen el futuro a cambio de billetes.

Peor aún nos cuentan que hay un grupo de choque que intimada a los defensores del bosque controlado por Edwin quien dice ser hijo de Edén García y que se ostenta como dueño de la tierra de La Cañada.

Vaya joyiitas ligadas a Gibraham o su jefe inmediato que por cierto son socios de Los Cotorritos de Interlomas. ¿Serán estos quienes intimidan a través de llamadas a comuneros como Luis Velázquez solo por defender la tierra ?