La autoridad ambiental detectó el arrasamiento de flora en peligro de extinción, el incumplimiento de condicionantes y la omisión deliberada de información en la evaluación de impacto ambiental.
Por: Miguel A. Velázquez
PROGRESO, YUCATÁN, 2 de agosto de 2026.- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) dictó la clausura temporal total del proyecto “Construcción y Operación de Complejo Turístico Las Dunas”, ubicado en el municipio de Progreso, tras constatar graves afectaciones al ecosistema de duna costera y la omisión de especies protegidas en sus permisos ambientales.
Las inspecciones, realizadas entre el 28 y el 30 de julio pasado en materia forestal y de impacto ambiental, revelaron que el proyecto se encontraba en su etapa inicial de desmonte, despalme y movimiento de arenas.
Sin embargo, en un avance de apenas 1.3 hectáreas —equivalente al 30.8% de la superficie autorizada para el cambio de uso de suelo—, los inspectores detectaron irregularidades críticas en el manejo de residuos vegetales y el incumplimiento directo de las condicionantes impuestas en los permisos del desarrollo.
Entre los hallazgos más alarmantes destaca la destrucción no reportada de vegetación protegida por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT.
Los inspectores documentaron la presencia de ejemplares de biznaga pol tsakam (Mammillaria gaumeri), considerada en peligro de extinción, y algodón silvestre (Gossypium hirsutum), sujeto a protección especial, en al menos 0.65 hectáreas del área ya desmontada.
Ninguna de estas dos especies fue declarada en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ni incluida en el Programa de Rescate de Flora.
La inspección también constató el deterioro de bromelias, orquídeas, agaves y cactáceas que fueron extraídas de su hábitat natural y abandonadas hasta su marchitamiento, sin haber sido reubicadas en las zonas de conservación pactadas.
También, el sitio alberga fauna bajo estatus de protección especial, como la iguana rayada (Ctenosaura similis), la matraca yucateca (Camylorhynchus yucatanicus) y el colibrí tijereta (Doricha eliza).
De acuerdo con la Profepa, estas acciones constituyen un daño irreversible a la estabilidad del ecosistema de matorral y manglar de duna costera, además de representar violaciones a la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable. Además del procedimiento administrativo correspondiente, la dependencia advirtió que el ocultamiento de información en la MIA y el daño a especies protegidas podrían configurar un delito contra la biodiversidad bajo el artículo 420 del Código Penal Federal, por lo que evalúa emprender acciones penales ante las autoridades competentes.


