Represión a los que defienden el bosque en Huixquilucan, Edomex

  • Este intento de censura confirma que detrás de los proyectos que acechan a La Marquesa no hay progreso, sino ambición y complicidad política.

Por Karla García

México, 8 de junio.- El bosque no se vende, se defiende. El bloqueo en la carretera México-Toluca, sostenido con dignidad por los habitantes de La Cañada, Huixquilucan, y colectivos aliados, es un recordatorio contundente de que los pueblos no verán pasivos la entrega de sus recursos naturales. La respuesta del poder, sin embargo, ha sido la de siempre: el hostigamiento.

Denunciaron firmemente al cacique de Huixquilucan, quien a través de sus operadores encabeza una campaña de amenazas contra los líderes del movimiento para silenciarlos. Como la llamada que recibió Luis Velázquez. Este intento de censura confirma que detrás de los proyectos que acechan a La Marquesa no hay progreso, sino ambición y complicidad política.

El agua y la biodiversidad de esta región no son mercancías para el mejor postor. La defensa de estas zonas forestales es crucial, ya que de ellas depende la recarga de los mantos acuíferos que abastecen a miles de familias. La comunidad exige el reconocimiento del acceso al agua como un derecho humano inapelable y el respeto a la libre determinación de los pueblos sobre sus territorios.

No permitirán que los intereses económicos de unos cuantos destruyan el entorno en aras de la privatización disfrazada de desarrollo.
Frente a la presión, las amenazas y las tácticas de división orquestadas desde las oficinas gubernamentales, la organización comunitaria responde con firmeza y unidad. Intentan callar a los líderes porque le temen al despertar de un pueblo consciente de sus derechos y de la urgencia climática. La complicidad entre operadores políticos y desarrolladores no podrá quebrar la voluntad de quienes cuidan la tierra.

Los líderes del movimiento hicieron un llamado urgente a la sociedad civil a mantenerse informada, a romper el cerco del silencio y a respaldar activamente las movilizaciones por la conservación ecológica. La agresión contra uno solo de los defensores de La Cañada es un ataque contra toda la comunidad. La tierra y el futuro de las próximas generaciones se defienden hoy, de pie y sin miedo.