Inteligencia artificial amenaza empleos y profundiza la desigualdad: UNAM

Durante la inauguración del XIX Seminario de Economía del Trabajo y la Tecnología, académicos del Instituto de Investigaciones Económicas señalaron que la automatización y el desarrollo tecnológico responden primordialmente a la lógica de valorización del capital y maximización de ganancias.

Por: Miguel A. Velázquez

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de octubre de 2026.- La inteligencia artificial (IA) no es un proceso neutral dentro del sistema productivo y ejerce una presión directa sobre las percepciones salariales mediante el incremento de la rentabilidad de la fuerza de trabajo, advirtió el secretario académico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Uberto Salgado Nieto.

Al inaugurar el XIX Seminario de Economía del Trabajo y la Tecnología, dedicado en esta edición al análisis de la inteligencia artificial, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el trabajo profesional, el especialista explicó que desde la década de 1990 se ha impulsado una fase de automatización orientada a la labor manual para elevar su rendimiento y reducir la plantilla laboral.

Dicho proceso responde a una funcionalidad estructural dentro del capitalismo destinada a abaratare los costos del capital de trabajo y ampliar los márgenes de ganancia de los grandes patrimonios.

En un nuevo nivel de mercado, añadió Salgado Nieto, la IA incide directamente sobre los empleados altamente especializados al permitirles automatizar procedimientos específicos, lo que eleva la productividad y fomenta una mayor competencia al interior de este sector.

Retos geoestratégicos y deterioro ambiental

Por su parte, el investigador del IIEc y coordinador del seminario —junto con Lilia Ramos Ordóñez, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales—, Gerardo González Chávez, subrayó que los debates del encuentro académico profundizan en la lucha geoestratégica por el control de la inteligencia artificial, el desarrollo industrial, la innovación, la infraestructura y el porvenir de la actividad profesional.

Durante las jornadas se establece un contraste crítico entre los motores del crecimiento económico mundial y las acciones frente al cambio climático, los cuales entran en contradicción constante con los intereses de valorización del capital.

Asimismo, se analizan los efectos de la movilidad laboral frente a la carrera acelerada e ininterrumpida de las nuevas tecnologías, impulsada por la competencia entre corporaciones globales.

Los especialistas señalaron que esta dinámica tecnológica afecta de manera directa la creación de nuevos empleos y anticipa la cancelación de diversas actividades profesionales en el futuro inmediato, priorizando la obtención de beneficios económicos y exacerbando problemáticas estructurales como la pobreza, la desigualdad social, el deterioro ambiental y la concentración de la riqueza.

En este contexto, recordaron la vigencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, aprobados en 2015 por los Estados miembros de las Naciones Unidas, los cuales plantearon metas orientadas a duplicar la participación manufacturera en el producto interno bruto y reducir los índices de pobreza a nivel global.