Matías Torcivia señala que el verdadero impacto de la IA no reside en adoptar el modelo más avanzado, sino en rediseñar las estructuras operativas, eliminar la “deuda organizacional” y gestionar la inteligencia distribuida.
Por: Miguel A. Velázquez
CIUDAD DE MÉXICO, 8 de octubre de 2026.- En un contexto donde la inteligencia artificial (IA) domina las agendas corporativas globales, la verdadera ventaja competitiva para las empresas no depende únicamente del acceso a la tecnología más sofisticada, sino de la capacidad de las organizaciones para integrarla, escalarla y convertirla en resultados de negocio medibles, afirmó Matías Torcivia, Head of Digital Delivery Center en EPAM NEORIS México.
En un análisis sobre las dinámicas de transformación digital, el especialista explicó que la IA rompe con el paradigma de la última década —enfocado casi de forma exclusiva en la optimización operativa y la reducción de costos— para cuestionar la validez de los propios procesos empresariales y el modelo de toma de decisiones.
“Su principal potencial no está en acelerar los procesos existentes, sino en cuestionar si esos procesos todavía respaldan los objetivos del negocio. Por eso, el diferenciador de la IA no está en la tecnología en sí, sino en la capacidad que ofrece para repensar y rediseñar cómo una organización toma decisiones, comparte conocimiento, colabora y genera valor”, sostuvo Torcivia.
El reto de la “deuda organizacional” y los agentes inteligentes
El directivo citó datos del Work Trend Index 2026, los cuales revelan que factores como la cultura corporativa, el liderazgo y la gestión del talento tienen el doble de peso que el esfuerzo individual en el impacto reportado por el uso de IA.
De igual forma, advirtió que la tecnología suele actuar como un espejo que expone la “deuda organizacional”, caracterizada por datos fragmentados, sistemas heredados, modelos operativos desarticulados y responsabilidades difusas.
Entre las principales claves estratégicas señaladas para superar estas brechas estructurales destacan:
- Rediseño integral previo a la automatización: Conectar procesos, bases de datos confiables y aplicaciones con esquemas de seguridad y gobernanza integrados desde el origen.
- Gestión de inteligencia distribuida: Reorientar el rol del liderazgo humano hacia el juicio crítico, la creatividad y el pensamiento estratégico, complementando la capacidad analítica de los algoritmos.
- Adopción como decisión de negocio transversal: Trasladar la conversación tecnológica hacia la alta dirección para evitar iniciativas aisladas y fortalecer la competitividad.
- Gobernanza para la IA agéntica: Preparar las estructuras ante el surgimiento de agentes inteligentes autónomos que ejecutan tareas y toman decisiones, exigiendo trazabilidad, supervisión humana y redefinición del modelo operativo.
Finalmente, Torcivia enfatizó que las organizaciones que liderarán la próxima década serán aquellas que logren reinventarse e integrar la IA como un elemento nativo de sus operaciones, superando las estructuras diseñadas para mercados pasados.


