La “pobreza de tiempo” transforma las prioridades laborales en México y desafía a las empresas

Expertos señalan que el equilibrio entre la vida personal y el trabajo, junto con la gestión eficiente de las jornadas y traslados, se consolida como un factor determinante para atraer y retener talento en el mercado actual.

Por: Redacción

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de septiembre de 2026.- Un empleo ya no se mide únicamente por el salario o las funciones desempeñadas dentro del horario de oficina, sino también por la cantidad de tiempo libre que deja disponible al finalizar la jornada, perspectiva que cobra cada vez más peso en un mercado donde las personas priorizan la flexibilidad y las condiciones que facilitan la compatibilidad entre el ámbito profesional y la vida privada.

En el centro de esta discusión se encuentra el concepto de la “pobreza de tiempo”, cuyas estimaciones oficiales revelan que 84.2 millones de personas en México viven bajo esta condición, caracterizada por la escasez de horas destinadas al ocio y al cuidado personal debido a la carga combinada del empleo remunerado, las tareas del hogar y otras responsabilidades cotidianas.

Haydeé Jaime, Content Strategy Manager de Pandapé, destaca que este debate refleja una transformación profunda en las expectativas de los colaboradores, dado que el bienestar ya no se limita a lo que sucede en el puesto de trabajo, sino a las oportunidades que la dinámica laboral brinda fuera de él.

Para las organizaciones, comprender este cambio resulta fundamental si buscan diseñar propuestas atractivas en un entorno competitivo.

La problemática se acentúa al analizar la distribución de las horas diarias, donde la jornada laboral representa solo una fracción del compromiso total.

Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del INEGI, las mujeres dedican en promedio 61 horas a la semana al trabajo, mientras que los hombres destinan 58 horas.

Estas cifras incorporan el tiempo ocupado en los desplazamientos hacia los centros de trabajo, una variable que demuestra que la experiencia laboral trasciende los minutos dedicados a la atención de clientes o al cumplimiento de actividades presenciales y remotas.

Estas dinámicas influyen de manera directa en las decisiones de movilidad y permanencia laboral.

Los hallazgos del estudio “Market Research 2026”, realizado por Pandapé y Computrabajo, señalan que aunque el salario representa el principal motivo para buscar un cambio de empleo para el 44 por ciento de los colaboradores, el porcentaje restante asigna un valor decisivo a factores como el respeto a los horarios, la flexibilidad y la capacidad de fijar límites a la disponibilidad fuera del horario asignado.

Ante este panorama, las organizaciones enfrentan la necesidad de integrar la flexibilidad no como una concesión aislada, sino como parte medular de su Propuesta de Valor al Empleado.

Elementos como esquemas híbridos, horarios adaptables y canales de comunicación bien delimitados redefinen la percepción que las personas tienen de sus empleos.

Asimismo, la implementación de herramientas tecnológicas en las áreas de Recursos Humanos surge como un recurso clave para optimizar la gestión del talento.

La aplicación de metodologías basadas en datos, tales como psicometría y evaluaciones por competencias, permite comprender de mejor forma el potencial de los colaboradores mientras se liberan procesos operativos para enfocarse en el bienestar humano.

El diseño de entornos de trabajo acordes con las necesidades individuales se perfila como la clave para edificar relaciones laborales sostenibles, en una era donde el talento evalúa el impacto global de un empleo en su calidad de vida.