- La reducción de la inseguridad alimentaria abre una nueva conversación sobre la participación de empresas, productores y operadores que hacen posible el abasto de alimentos
SUBIDA POR: REDACCIÓN
Ciudad de México, septiembre de 2026.— La histórica reducción de la inseguridad alimentaria registrada en México representa no solamente un avance de la política social del país, sino también una oportunidad para reconocer la importancia de todos los actores que participan en las cadenas de abasto y distribución de alimentos.
De acuerdo con información de la FAO retomada recientemente por la presidenta Claudia Sheinbaum, la proporción de mexicanos que enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave disminuyó de 24.9% en 2014-2016 a 16.5% en 2023-2025. Esto significa que aproximadamente 8.6 millones de personas dejaron esa condición, ubicando al país en su nivel más bajo desde que existen mediciones del indicador.
La Presidenta ha reconocido el carácter histórico de este avance, aunque también ha señalado el desafío de continuar fortaleciendo la producción de alimentos, los ingresos de las familias y los programas sociales para atender a los cerca de 21 millones de mexicanos que todavía enfrentan algún grado de inseguridad alimentaria.
En este contexto, empresas proveedoras como Comercializadora Family Duck y Grupo Pelmu consideran que los resultados también permiten abrir una conversación sobre la importancia de contar con cadenas de suministro eficientes, transparentes y sujetas permanentemente a mecanismos de fiscalización.
Fiscalización y transparencia también forman parte de la seguridad alimentaria
La participación privada en programas públicos implica una responsabilidad adicional: acreditar documentalmente el cumplimiento de los servicios y someter las operaciones a los mecanismos institucionales de supervisión.
Precisamente por ello, las empresas consideran que la fiscalización debe ser entendida como una herramienta indispensable para generar certeza.
A un año de diversas publicaciones y cuestionamientos públicos sobre empresas proveedoras, existen elementos institucionales que permiten dimensionar con mayor precisión aquellos señalamientos.
La revisión de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), correspondiente, revisó la adquisición de bienes y prestación de servicios de Diconsa e incluyó dentro de su muestra operaciones relacionadas con distintos proveedores.
Tras este proceso de fiscalización, las empresas no fueron sancionadas por los servicios prestados, un elemento que consideran fundamental para diferenciar los señalamientos públicos de las responsabilidades que efectivamente son determinadas por las autoridades competentes.
Para las compañías, esta circunstancia permite poner el énfasis en que la transparencia también significa permitir que las instituciones revisen, documenten y fiscalicen las operaciones y, posteriormente, respetar las conclusiones y alcances de esas revisiones.

De proveedores a aliados de una cadena estratégica
Los resultados dados a conocer por la FAO muestran la dimensión del reto que representa garantizar la alimentación de millones de mexicanos.
Detrás de cada programa existen procesos de adquisición, almacenamiento, transporte, logística y distribución que requieren la coordinación de instituciones públicas con productores y empresas capaces de responder a necesidades de abastecimiento a gran escala.
En ese ecosistema, Comercializadora Family Duck y Grupo Pelmu han participado como empresas proveedoras, contribuyendo desde su capacidad operativa al funcionamiento de cadenas vinculadas con programas públicos de alimentación.
Las compañías subrayaron que sería incorrecto atribuir los avances nacionales en seguridad alimentaria a un proveedor en particular. Sin embargo, también consideran necesario reconocer que alcanzar los objetivos de una política pública requiere una red de participantes que permita convertir los programas gubernamentales en capacidad efectiva de suministro y distribución.


