El grupo de investigación del Departamento de Farmacobiología demostró que este compuesto contribuye a mitigar el estrés oxidativo y prevenir daños en órganos distales como el corazón.
Por: Miguel A. Velázquez
CIUDAD DE MÉXICO, 12 de octubre de 2026.- Un equipo de investigación del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), encabezado por el doctor David Centurión Pacheco, adscrito al Departamento de Farmacobiología, estudia el potencial del sulfuro de hidrógeno como agente cardioprotector para reducir las secuelas derivadas de un evento de isquemia-reperfusión cerebral.
El accidente cerebrovascular representa una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en adultos a nivel global, y aunque cerca del 70 por ciento de los pacientes logra recuperarse, diversos sobrevivientes desarrollan complicaciones secundarias en otros órganos, incluyendo disfunciones cardiovasculares como arritmias o alteraciones en la presión arterial provocadas por la respuesta inflamatoria y sistémica del organismo.
Mecanismos de daño y acción del sulfuro de hidrógeno
Durante un evento isquémico, la interrupción del flujo sanguíneo priva al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes, y al reestablecerse el riego de forma abrupta, se generan especies reactivas de oxígeno que provocan disfunción mitocondrial, estrés oxidativo y muerte celular.
En el tejido cardiaco, este proceso compromete severamente la capacidad metabólica y energética del corazón.
Para contrarrestar este impacto, los científicos del Cinvestav Sede Sur evaluaron la administración de sulfhidrato de sodio —un compuesto que libera sulfuro de hidrógeno en condiciones experimentales controladas— tanto en modelos in vitro como in vivo.
Esta molécula es producida de manera natural por el cuerpo a partir de aminoácidos presentes en alimentos como el ajo y el brócoli, aunque sus niveles disminuyen considerablemente en pacientes con enfermedades neurodegenerativas o accidentes cerebrovasculares.
“El sulfuro de hidrógeno cumple funciones fundamentales en concentraciones normales gracias a sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, vasodilatadoras y antiapoptóticas”, explicó Centurión Pacheco, señalando que el estudio permitió registrar un efecto cardioprotector tras la lesión cerebral.
Hallazgos científicos y proyección de la investigación
Entre los principales resultados observados en la fase preclínica destacan:
- Restablecimiento del sistema antioxidante: El tratamiento logró retornar los niveles de glutatión —molécula clave en la protección celular contra el estrés oxidativo— a sus parámetros basales previos al daño.
- Reducción de muerte celular: Se registraron modificaciones favorables en la expresión de proteínas vinculadas con la apoptosis o muerte celular programada en el tejido cardiaco.
- Protección de órganos distales: La investigación aporta evidencia pionera sobre la posibilidad de prevenir daños en órganos alejados del cerebro tras una lesión isquémica.
Los investigadores precisaron que los hallazgos representan una primera evidencia experimental y no constituyen un tratamiento médico inmediato, por lo que se requerirán etapas adicionales de pruebas preclínicas para determinar su seguridad y dosificación.
Actualmente, el equipo trabaja en colaboración con otras instituciones académicas para analizar los efectos protectores del sulfuro de hidrógeno en el páncreas y el riñón.


