Juez exije a la Fiscalía de Jalisco informar sobre avances en caso de joven desaparecida

  • Los familiares de la afectada recurrieron a un amparo, el cual les fue concedido

Por Juan Carlos Huerta Vázquez

Guadalajara, Jalisco, 7 de octubre.- Familiares de la joven Alejandra Guadalupe Campos Lomeli, recurrieron a un jucio de garantías con el que consiguieron obligar al área de personas de desaparecidas de la Fiscalía de Jalisco para que les dé a conocer información y avances de la investigación.

La orden fue emitida por un Juzgado de Distrito del Tercer Circuito, con sede en Zapopan Jalisco, para que se rinda un parte informativo sobre el estado que guarda la indagatoria de
Alejandra Guadalupe.

La joven desapareció el 3 de marzo pasado, y según el expediente judicial podría haber sido victima del delito de desaparición forzada de personas, por lo que se requiere a la Agente del Ministerio Público de la Agencia 03 de Protocolo de Alba de la Fiscalía del Estado de Jalisco, autoridad que integra la carpeta de investigación 4817/2022, así como al Encargado de Despacho de la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco, quienes fueron emplazados a que cada cinco días, informen los avances de la investigación, y expediente que ya se encuentran en trámite
respectivamente.

La notificación del Consejo de la Judicatura Federal refiere que se apercibe a las autoridades responsables, y que en caso de no informar la imposibilidad legal que tenga para ello, se les impondrá una multa de cincuenta unidades de medida y su
actualización de conformidad con los artículos 260 fracción I1, en relación con el 238, ambos de la Ley de Amparo.

En el entendido de que podrán remitir su informe periódico vía
correo electrónico sin perjuicio de hacerlo por la vía ordinaria, acompañando fotocopia certificada, completa y legible de todas y
cada una de las constancias correspondientes.

El documento da vista al Agente del Ministerio Público adscrito, toda vez que la desaparición forzada de personas es un hecho que la ley señala como delito, y se ordena dar vista al fiscal adscrito para que por su conducto se proceda a realizar la investigación correspondiente acorde con el artículo 21 Constitucional; en el entendido que
se dejan a su disposición la consulta de los autos del presente asunto, a fin de que continue con las gestiones iniciadas por su homólogo adscrito al Juzgado Noveno de Distrito de
Amparo en Materia Penal en el Estado de Jalisco, para que se le dé cuenta de los avances en la indagatoria, tendentes a la localización de la joven.

Alejandra Guadalupe Campos Lomelí, salió a una consulta médica al Hospital Innovare, el 3 de marzo, y desde entonces, desapareció.

La última vez que fue vista fue en la colonia Villaverona, vestía una chamarra de mezclilla color negro, vestido y bolsa del mismo color y tenis blancos.

Cuenta con 29 años de edad, es de tez morena, cabello negro, ojos café y complexión delgada.

Es madre de una niña de dos años de edad, y el día de su cita, la dejó encargada con su hermana. Llegó a su consulta, y fue atendida, antes convaleció durante cuatro meses por una cirugía sin salir de casa.

Su estatura es de un metro con 68 centímetros y su cabello es largo en color negro. Cómo seña particular cuenta con un lunar del lado derecho de su boca y una cicatriz pronunciada sobre su abdomen.

El último amparo que obligó a que la Fiscalía informar
El último caso anterior a este amparo que obliga a la fiscalía a informar, es el del Ulises Adair Cardona Flores, quien en enero de 2018 contaba con 17 años de edad, y fue detenido por elementos de la Secretaría de Marina-Armada (Semar) en Tecatitlán, Jalisco.

El muchacho aún no aparece, y cada semana la Fiscalía rinde un informe a sus familiares.

Él quería ser marino, había renunciado a su carrera de Técnico en Mantenimiento Industrial, en el CBTIS 70 de su comunidad, en el sur del estado, para unirse a la Marina.

Junto con su amigo Moisés Alejandro Cárdenas, de la misma edad, fueron detenidos por presuntos miembros de la Marina. Ese día, sólo Moisés volvió a su casa, golpeado y huellas de haber sido torturado, le daba trabajo moverse, caminar; dijo que lo golpearon entre varios elementos de la marina, quienes le dieron descargas eléctricas, cinturonazos, cachazos, y lo golpearon con un bate de béisbol, al tiempo que le exigían que los llevara a casas de seguridad, y que les dijera dónde estaban las armas y la droga.

Ulises permanece ausente, trabajaba reparando motocicletas en el taller mecánico de su abuelo.