- Es una festividad profundamente arraigada que combina elementos religiosos, prehispánicos y populares.
- El Día de la Candelaria es una de las festividades más tradicionales de México, aunque muchos no conocen cómo nació esta costumbre y por qué los tamales se convirtieron en el platillo protagonista.
Por: Miguel Velázquez
Mérida, Yucatán, 2 de febrero de 2026.- Cada 2 de febrero, millones de familias mexicanas se reúnen para disfrutar tamales como parte de la celebración del Día de la Candelaria, una festividad profundamente arraigada que combina elementos religiosos, prehispánicos y populares.
El Día de la Candelaria es una de las festividades más tradicionales de México, aunque muchos no conocen cómo nació esta costumbre y por qué los tamales se convirtieron en el platillo protagonista.
Una tradición que inicia el 6 de enero
La costumbre moderna está ligada a la Rosca de Reyes, pues la tradición es que quienes encuentran la figura del Niño Dios asumen el compromiso de “pagar los tamales” el 2 de febrero, fecha en la que culmina el ciclo navideño en México, práctica que representa un acto de convivencia y continuidad de las celebraciones familiares.
Raíces católicas: la presentación del Niño Jesús
El Día de la Candelaria tiene su origen en la tradición católica que conmemora la purificación de la Virgen María y la presentación del Niño Jesús en el templo, 40 días después de su nacimiento.
Por ello, la celebración se realiza exactamente el 2 de febrero, fecha en que las familias llevan al Niño Dios vestido a la iglesia y asisten a la bendición de velas, símbolo de luz y guía espiritual.
Fusión con los rituales prehispánicos
La tradición de comer tamales no solo responde al compromiso de la Rosca: también tiene un trasfondo prehispánico.
Para los pueblos originarios, inicios de febrero marcaban el comienzo del ciclo agrícola, cuando se realizaban ceremonias para pedir buenas cosechas y se ofrecían alimentos hechos de maíz —entre ellos, los tamales— a deidades como Xipe Tótec, los Tlaloques y otras vinculadas a la fertilidad y la agricultura.
El maíz, elemento sagrado para las culturas mesoamericanas, simboliza vida, abundancia y comunidad, lo que explica su peso culinario y ritual en esta fecha.
Un acto de convivencia que perdura
El 2 de febrero es hoy un día de encuentro. Familias y amigos se reúnen para compartir tamales de distintos sabores, desde los tradicionales verdes y rojos hasta variantes contemporáneas como cochinita, piña o chocolate. La comida se acompaña con atole, otra bebida de origen mesoamericano.
Más allá de lo gastronómico, la fecha refuerza la identidad cultural mexicana, mezcla creencias indígenas y católicas, y mantiene viva una tradición que celebra la unión, la gratitud y el inicio del ciclo agrícola.


