El Anuario de Migración y Remesas 2026 de BBVA México y el Conapo revela que la frontera norte se encuentra prácticamente cerrada, registrando la mayor tasa de deportaciones desde 2014 y un drástico incremento en las devoluciones de mexicanos.
Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 6 de noviembre de 2026.- El endurecimiento de las políticas fronterizas y el incremento de las restricciones de visado y asilo han transformado de manera radical la dinámica migratoria en la frontera entre México y Estados Unidos, escenario donde la franja divisoria norte se encuentra prácticamente cerrada para los flujos irregulares desde febrero de 2025.
Sin embargo, pese al entorno adverso y a la contracción en la masa de migrantes, la resiliencia económica de la diáspora mexicana y la depreciación del tipo de cambio impulsarán el envío de remesas hasta alcanzar los 64 mil 100 millones de dólares al cierre de 2026, lo que representa un crecimiento anual de 2.6 por ciento respecto a los 62 mil 472 millones captados en 2025.
Así lo revela la decimocuarta edición del Anuario de Migración y Remesas México 2026, documento de investigación elaborado conjuntamente por BBVA México, el Consejo Nacional de Población (Conapo) y la Fundación BBVA México.
La publicación, estructurada en nueve capítulos con rigor académico y estadístico, analiza las transformaciones profundas en la movilidad humana, la fiscalización migratoria y la inclusión financiera de los hogares receptores, ofreciendo un mapa detallado del escenario binacional.
El estudio advierte que la intensificación de las labores de inspección ha generado un incremento sustancial en el retorno de mexicanos.
Durante el año 2025, el promedio trimestral de personas que regresaron al país tras residir el año previo en territorio estadounidense superó las 60 mil personas, cifra que contrasta de manera significativa con la media de 40 mil registrada entre 2022 y 2024.
La tendencia al alza se agudizó durante el primer semestre de 2026, alcanzando una cifra aproximada de 90 mil retornos por trimestre como resultado del incremento en las deportaciones y el reforzamiento de las patrullas terrestres.
En sentido inverso, las aprehensiones de migrantes no documentados efectuadas por la Patrulla Fronteriza en el sector colectivo del suroeste estadounidense sufrieron un desplome vertiginoso, pasando de un pico cercano a las 250 mil detenciones en diciembre de 2023 a un promedio mensual inferior a las 10 mil en el transcurso de 2025 y 2026.
Esta contracción refleja el impacto de las barreras físicas e institucionales instaladas en la frontera común.
En el ámbito de la contención interna, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) incrementó drásticamente su operatividad urbana. Entre los años 2020 y 2024, la agencia reportaba un promedio de 6 mil arrestos mensuales; no obstante, entre enero de 2025 y marzo de 2026 dicha cifra se multiplicó para ubicarse en 27 mil detenciones al mes, representando el 84 por ciento de los nuevos ingresos a centros de detención gubernamentales.
Durante el año fiscal 2025, el ICE ejecutó 320 mil deportaciones, marcando el nivel de repatriación forzada más elevado registrado desde 2014.
De manera paralela, las vías legales de internación y protección internacional sufrieron un severo estrangulamiento, y las notificaciones de comparecencia, que entre enero de 2022 y enero de 2025 facilitaron el ingreso temporal de 1.2 millones de personas, cayeron a menos de 4 mil eventos entre febrero de 2025 y enero de 2026.
En ese mismo periodo, programas humanitarios como el U4U y el CHNV detuvieron por completo la admisión de nuevos solicitantes. Las solicitudes de naturalización cayeron de 88 mil 500 en abril de 2025 a 32 mil 900 en enero de 2026, mientras que las aprobaciones de residencia permanente cayeron a la mitad, ubicándose en 34 mil trámites.
A su vez, la tasa de aprobación de asilo se desplomó de un 28.5 por ciento en 2023 a tan solo un 4.8 por ciento en 2025, al tiempo que la recepción de refugiados disminuyó un 98 por ciento, registrando únicamente 2 mil 157 personas acogidas en un año.
A pesar del cierre a los cruces irregulares, los pasos peatonales autorizados mostraron un dinamismo constante en la frontera norte, superando los 44 millones de eventos en 2025. Garitas estratégicas como San Ysidro en California, El Paso, Brownsville y Laredo en Texas, así como Nogales y Mesa de Otay, mantuvieron una intensa interacción comercial y social, consolidándose como los principales nodos de movilidad binacional regular.
El informe de BBVA México y el Conapo incorpora además una perspectiva sobre el desplazamiento humano derivado del cambio climático. A nivel global, entre 2008 y 2024 se contabilizaron 449 millones de desplazamientos internos por desastres naturales, de los cuales 65.8 millones se concentraron en el bienio 2023-2024.
Estados Unidos encabezó las afectaciones con 11.2 millones de casos, mientras que México se posicionó en el lugar 28 mundial con 248 mil 041 desplazados internos en dicho periodo, impulsados por fenómenos meteorológicos de gran escala como los huracanes Otis y Lidia, así como las tormentas tropicales Norma y Hilary.
En materia económica y financiera, el reporte resalta la importancia fundamental del flujo de remesas para el sostenimiento de las finanzas nacionales.
En 2025, México se consolidó como el segundo receptor mundial de divisas por este concepto, solo por detrás de la India, al registrar 62 mil 472 millones de dólares con un giro promedio por envío de 394 dólares. Aunque este monto representó una contracción del 3.9 por ciento respecto al año previo, los recursos superaron con holgura la suma conjunta de la Inversión Extranjera Directa y las exportaciones de petróleo crudo, que totalizaron 55 mil 690 millones de dólares, así como la totalidad de los ingresos por turismo internacional, situados en 31 mil 715 millones.
A nivel macroeconómico, las remesas constituyeron el 3.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional durante 2025.
La dependencia económica de estos flujos resultó especialmente pronunciada en entidades del sur y centro del país, destacando Guerrero y Chiapas donde los envíos representaron el 13.9 por ciento de su PIB estatal, seguidas por Oaxaca con el 10.7 por ciento, Michoacán con el 10.5 por ciento y Zacatecas con el 9.9 por ciento.
El análisis de inclusión financiera expone las brechas existentes entre la población migrante y los residentes locales, y en Estados Unidos, mientras el 77.4 por ciento de los ciudadanos nativos cuenta con una tarjeta de crédito bancaria, solo el 52.5 por ciento de los migrantes mexicanos accede a estos instrumentos, lo que significa una disparidad de 24.9 puntos porcentuales.
En el ámbito doméstico, dos de cada tres familias receptoras habitan en zonas rurales o semirregionales, siendo la tarjeta de crédito departamental el instrumento de financiamiento más común con un 24.6 por ciento de tenencia.
No obstante, la recepción de dinero del extranjero estimula la bancarización activa y el acceso a redes formales e informales de crédito frente a los hogares no receptores.
De cara al cierre de 2026 y la proyección hacia 2027, los investigadores prevén que la depreciación reciente del tipo de cambio y la adaptación de los trabajadores a las normas laborales en Estados Unidos impulsen el volumen de divisas.
De igual forma, los resultados de las elecciones intermedias del pasado 3 de noviembre en la Unión Americana abren la posibilidad de que el Poder Legislativo modere o reasigne los presupuestos de contención fronteriza hacia rubros sociales.
Ante dicho panorama, las estimaciones prospectivas sugieren que en 2027 las remesas hacia México mantendrán un crecimiento de 4.1 por ciento, alcanzando la cifra récord de 66 mil 700 millones de dólares en un escenario de progresiva estabilización.


