- dos visitantes decidieron burlar la seguridad y ascender la emblemática pirámide de Kukulcán
Por Miguel Velázquez
TINUM, Yuc, 20 de mayo de 2026.- El caos derivado de las manifestaciones de artesanos y prestadores de servicios en la zona arqueológica de Chichén Itzá sirvió como telón de fondo para un acto de irresponsabilidad que terminó en manos de la justicia.
Aprovechando el desconcierto entre autoridades y comerciantes o por simple desconocimiento de las estrictas normas federales, dos visitantes decidieron burlar la seguridad y ascender la emblemática pirámide de Kukulcán, una acción que dejó de estar permitida hace años y que hoy es castigada con severidad.
La osadía de los implicados, cuya nacionalidad aún no ha sido confirmada por las autoridades, fue interrumpida de inmediato por un operativo conjunto entre la Guardia Nacional y la Policía Municipal de Tinum.
De acuerdo con información de las autoridades de la zona arqueológica, los agentes procedieron a asegurar a las personas una vez que descendieron del monumento, poniéndolas a disposición de las instancias legales correspondientes para iniciar el proceso sancionador.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia precisó que este tipo de conductas, además de generar el rechazo de la comunidad activa directamente la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas.
Bajo el cobijo del artículo 55 de dicha legislación, indicó, los infractores podrían recibir sanciones económicas que van desde los cinco mil hasta los 50 mil pesos, una cifra que se determina según el nivel de daño potencial o desacato.
Las autoridades recuerdaron que estas restricciones no son caprichosas, sino que constituyen una medida crucial para frenar el deterioro de las estructuras prehispánicas y asegurar que el patrimonio cultural de México sobreviva para las futuras generaciones.


