- Las negociaciones, diversos colectivos locales decidieron pasar a la acción civil mediante la distribución de formularios para recabar firmas entre los propios visitantes
Por Miguel Velázquez
PISTÉ, Tinum, 24 de junio de 2026. – La operatividad del Centro de Atención a Visitantes (CATVI) de Chichén Itzá enfrenta fuertes cuestionamientos por parte de la cadena de valor turística local, que recaudan firmas con los propios turistas para cambiar el acceso al lugar.
Ante lo que consideran un avance lento en las negociaciones, diversos colectivos locales decidieron pasar a la acción civil mediante la distribución de formularios para recabar firmas entre los propios visitantes, con el firme objetivo de presionar a las instituciones para que autoricen la reapertura del antiguo acceso y se recupere una entrada más directa al recinto maya.
Guías certificados y empresarios del sector en esta comunidad denunciaron que el diseño logístico actual y la falta de infraestructura complementaria ponen en jaque la experiencia de los viajeros en el sitio arqueológico más importante de la región.

El núcleo de la inconformidad radica en el nuevo trayecto de ingreso, el cual obliga a los turistas a realizar una caminata de aproximadamente 1.2 kilómetros a la intemperie y con las altas temperaturas para llegar desde el CATVI hasta los monumentos principales.
Entre sus demandas prioritarias exigen ampliar urgentemente la capacidad de los servicios sanitarios, instalar de forma estratégica puntos públicos de hidratación y optimizar los protocolos de evacuación médica, además de realizar una auditoría a fondo sobre la viabilidad operativa del esquema de entrada vigente.
De acuerdo con los inconformes, este tramo expone de manera prolongada a los visitantes a las altas temperaturas de la entidad, lo que detona episodios constantes de fatiga y desgaste físico generalizado durante las horas de mayor radiación solar.
Históricamente, la zona arqueológica ha registrado incidencias por deshidratación debido al clima extremo de la península, independientemente del punto de acceso utilizado por el turismo.
Las agrupaciones de prestadores de servicios aseguran que la situación actual es insostenible y exigen una reevaluación integral de las instalaciones para mitigar los riesgos detectados.
Mientras el Gobierno Federal sostiene que el CATVI es una pieza clave para el ordenamiento y la sustentabilidad de la zona arqueológica, las autoridades mantienen abiertas mesas de diálogo con los actores turísticos y comunitarios.


