- El presidente de Canaco Servytur, Enrique Molina señaló que en años anteriores esta fecha representaba una bocanada de aire fresco para la economía familiar.
Por Miguel Velázquez
MÉRIDA, Yuc, 5 de mayo de 2026.- Al iniciar mayo, mes del reparto de utilidades, el panorama no es alentador para las empresas ni trabajadores pues esta prestación está en riesgo debido a la severa crisis de competitividad y los constantes ajustes en los costos operativos que están asfixiado los márgenes de ganancia en el último ejercicio fiscal.
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Mérida (Canaco Servytur), Enrique Molina Casares señaló que en años anteriores esta fecha representaba una bocanada de aire fresco para la economía familiar, hoy la incertidumbre domina el sector laboral ante la posibilidad real de que muchas organizaciones declaren saldos en cero o incluso pérdidas operativas ante las autoridades tributarias.
La fragilidad del ecosistema empresarial actual, indicó, provoca que el flujo de efectivo se destine prioritariamente a la supervivencia y al cumplimiento de obligaciones inmediatas, dejando en un segundo plano la generación de excedentes repartibles.

El lider empresarial advirtió que el estancamiento económico y la inflación acumulada han erosionado la rentabilidad de sectores clave, lo que se traduce directamente en una disminución drástica del monto destinado a la Participación de los Trabajadores en las Utilidades.
Esta situación, apuntó, genera una tensión creciente en los centros de trabajo, donde la expectativa de una compensación extra choca frontalmente con la realidad contable de las compañías.
Para la base trabajadora sostuvo, a ausencia o reducción de este beneficio impacta de manera directa en su poder adquisitivo justo en un momento de volatilidad de precios.
Por otro lado, subrayó, los directivos se enfrentan al reto de explicar a sus plantillas que, a pesar del esfuerzo productivo, los factores externos y los incrementos en insumos básicos han devorado la riqueza que anteriormente se distribuía.
Enrique Molina consideró que en este escenario, el optimismo tradicional de mayo se transformó en un ejercicio de cautela y análisis profundo sobre la viabilidad financiera de las empresas de cara al segundo semestre del año.


