Fraude en suplementos: 10 de cada 12 marcas de Agavinas están adulteradas en México

Investigadoras del Cinvestav alertan que la mayoría de los productos comercializados como inulina de agave contienen sustitutos baratos que comprometen la salud de los consumidores.

Por: Redacción

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de agosto de 2026.- En México, la búsqueda de un estilo de vida más saludable ha disparado la demanda de suplementos prebióticos. Miles de personas recurren a ellos diariamente con la intención de prevenir padecimientos, fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la digestión.

Sin embargo, este próspero mercado enfrenta una severa amenaza: la adulteración sistemática de insumos por parte de fabricantes que buscan recortar costos de producción a costa de la calidad y la eficacia del producto.

Un caso crítico es el de las agavinas, conocidas comercialmente como inulina de agave, fructanos extraídos de la planta de agave que han cobrado un enorme protagonismo gracias a sus comprobados efectos para la pérdida de peso, la reducción de glucosa y lípidos en la sangre, el combate al estrés oxidativo y el refuerzo de las defensas humanas.

Tan solo en 2024, su exportación generó aproximadamente 25.2 millones de dólares, lo que demuestra la relevancia económica y el prestigio global de este compuesto cien por ciento mexicano.

Frente a este escenario, las científicas Mercedes Guadalupe López Pérez y Alicia Huazano García, adscritas al Cinvestav Irapuato, desarrollaron un estudio pionero con el objetivo de evaluar la autenticidad de los productos que se venden en el mercado nacional bajo la etiqueta de inulina de agave, identificando si realmente contienen la sustancia prometida o si han sido alterados.

Para el análisis se tomaron muestras de 12 marcas comerciales disponibles en el país, sometiéndolas a tres rigurosas herramientas analíticas complementarias: cromatografía en capa fina de alta resolución, cromatografía de intercambio aniónico de alta resolución con detección amperométrica pulsada y espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier.

Este despliegue tecnológico permitió diferenciar con precisión entre los fructanos auténticos y otros polisacáridos derivados de la glucosa, revelando el grado de polimerización y la presencia de mezclas no declaradas.

Los resultados de la investigación fueron contundentes: únicamente dos de los 12 productos analizados mostraron perfiles químicos compatibles con agavinas auténticas.

Las diez marcas restantes presentaron diversos grados de adulteración mediante la incorporación de polisacáridos de glucosa como polidextrosa, maltodextrina u oligofructuosa, ingredientes utilizados ampliamente por su bajo costo en el mercado.

Esta alteración representa un problema grave para los consumidores, ya que la sustitución de carbohidratos anula los beneficios metabólicos esperados.

Además, al tratarse de ingredientes con propiedades bioquímicas distintas, se compromete directamente la seguridad y efectividad del suplemento, impactando de forma severa a personas que viven con condiciones como diabetes, obesidad o trastornos metabólicos, quienes consumen estos productos bajo la falsa premisa de cuidar su salud.

Las investigadoras subrayaron que este fenómeno va más allá de un engaño financiero, pues pone en riesgo la confianza en un insumo clave de la industria nacional.

López Pérez advirtió que la regulación de los suplementos alimenticios es considerablemente menos estricta que la de los medicamentos, vacío normativo que facilita la circulación de mercancía apócrifa.

Por ello, hizo un llamado urgente a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios y a la Procuraduría Federal del Consumidor para que intervengan con controles de calidad más rigurosos.

El estudio destaca por ser el primer trabajo científico que evalúa de manera sistemática la autenticidad de estos suplementos y documenta formalmente el uso de polisacáridos de glucosa como adulterantes.

Con esta evidencia, el equipo del Cinvestav busca sentar un precedente para proteger la salud pública, combatir el fraude comercial y salvaguardar el prestigio internacional de las agavinas mexicanas.