Un estudio conjunto del Cinvestav, la UNAM y el INER demuestra que la combustión incompleta al fumar o vapear marihuana altera las células alveolares y eleva el riesgo de padecer EPOC y asma.
Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto de 2026.- A pesar de ser considerada por diversos consumidores como una alternativa menos dañina que el tabaco, el consumo de marihuana genera serias afectaciones en la salud respiratoria, y se estima que al menos el 20 por ciento de la población en México ha probado esta sustancia en algún momento.
Con esa cifra, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, la marihuana se posiciona como la droga ilícita más consumida del país, y cuyos daños pulmonares derivados de su inhalación continúan siendo un factor subestimado.
Para analizar este impacto, un estudio colaborativo entre el Departamento de Toxicología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas (INER) examinó los efectos directos del condensado de humo de cannabis en células alveolares pulmonares de la línea A549, que simulan las paredes de los sacos respiratorios.
Los resultados de laboratorio confirmaron que la exposición controlada a los extractos de la planta desencadena alteraciones graves en la permeabilidad y la resistencia eléctrica del epitelio pulmonar, acompañadas de un incremento significativo en el estrés oxidante.
Estas reacciones celulares están asociadas con el envejecimiento prematuro del tejido, la disfunción y muerte celular, además de un evidente daño genético.
Octavio Gamaliel Aztatzi Aguilar, investigador del Cinvestav y participante en el proyecto, explicó que la forma predominante de consumo —a través de cigarrillos o vapeo— implica un proceso de combustión incompleta.
Al no generarse una flama directa, la quema genera una amplia gama de subproductos tóxicos, entre los que destacan los hidrocarburos aromáticos policíclicos, catalogados formalmente como carcinógenos en seres humanos.
El especialista advirtió que, si bien el pulmón posee mecanismos adaptativos para metabolizar partículas del ambiente, la exposición crónica y directa al humo de cannabis altera la regulación del ciclo celular y la secreción de fluidos respiratorios.
Con el tiempo, este patrón puede derivar en condiciones obstructivas o restrictivas severas, tales como cuadros clínicos similares al asma o la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), dependiendo de la predisposición genética del individuo.
Finalmente, el equipo de toxicología enfatizó la necesidad de extender estas investigaciones hacia el impacto de la exposición secundaria o “humo de segunda mano”.
Además, señalaron la importancia de analizar los efectos combinados que ocurren en la práctica real, donde el consumo de cannabis suele cruzarse con el uso simultáneo de tabaco y dispositivos de vapeo.


