Especialistas de la industria publicitaria señalan que el uso irreflexivo de símbolos ancestrales y recursos automatizados en fechas conmemorativas desgasta el valor cultural de la festividad, la cual proyecta una derrama económica superior a los 53 mil millones de pesos.
Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 23 de octubre de 2026.- Más allá de una fecha en el calendario, el Día de Muertos representa una cosmovisión única y un espacio de conexión con la memoria de quienes han fallecido; sin embargo, en los últimos años la esencia de esta celebración enfrenta el riesgo de diluirse ante la saturación publicitaria y el uso desprovisto de alma de sus símbolos fundamentales.
Bajo esta premisa, Georgie de Barba, presidente de Don by Havas México, puso sobre la mesa un debate crucial para el sector corporativo y creativo en torno al peligro de que la mercantilización excesiva erosione la profundidad de las tradiciones mexicanas. Tradicionalmente caracterizada por ser una conmemoración íntima y emotiva, la festividad ha comenzado a percibirse como un periodo estrictamente comercial debido a la proliferación de empaques genéricos, decoración plástica y la mezcla constante con festividades ajenas como el Halloween.
Para el especialista, el problema central no radica en que las compañías participen en la temporada, sino en la falta de una aportación real a la cultura al hacerlo.
Recursos como empaques decorados sin sustento o publicaciones generadas mediante inteligencia artificial se encuentran alejados de constituir estrategias de comunicación auténticas, lo que termina por mermar la diferenciación comercial de las marcas al recurrir masivamente a los mismos códigos gráficos.
El impacto económico de esta temporada para el sector empresarial es indiscutible, y de acuerdo con proyecciones de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR), las celebraciones de Día de Muertos en el país generarán una derrama superior a los 53,000 millones de pesos, impulsadas por la demanda de flores de cempasúchil, pan de muerto, veladoras, alimentos tradicionales y el despliegue de ediciones especiales.
No obstante, el directivo advierte que la repetición descuidada de estos elementos debilita su enorme valor cultural y desaprovecha oportunidades genuinas de conexión con las audiencias.
Ante este panorama, el desafío para la industria creativa trasciende el cumplimiento de metas de ventas y exige replantear el compromiso con la identidad del país. Las tradiciones perduran cuando evolucionan con significado y no cuando se explotan de manera sistemática, por lo que el verdadero reto actual consiste en escuchar con empatía a los consumidores contemporáneos y honrar la profundidad que distingue a esta conmemoración.


