Estudios de la UES y la UNAM advierten sobre el aumento de enfermedades respiratorias, el adelanto en los periodos de floración y la urgencia de reforestar con flora nativa para combatir las islas de calor.
Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 24 de agosto de 2026.- Hermosillo, Sonora, se posiciona como una de las diez ciudades más calurosas del planeta, un escenario donde las temperaturas extremas se combinan con la contaminación atmosférica para golpear la salud de sus habitantes, advirtió la investigadora Carmen Isela Ortega Rosas, de la Universidad Estatal de Sonora, durante su participación en el ciclo de conferencias organizadas por el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.
La especialista explicó que la capital sonorense padece una constante suspensión de polvo en su periferia que no logra dispersarse en las temporadas de calor.
Esta condición detona un incremento sustancial en episodios de enfermedades respiratorias crónicas, tales como asma y diversas alergias, alineándose con las advertencias de la Organización Mundial de la Salud sobre los peligros letales de la mala calidad del aire.
Sonora encabeza la lista nacional en defunciones asociadas al calor, compartiendo esta problemática con estados como Baja California, Sinaloa, Nuevo León y Veracruz.
El fenómeno de las islas de calor urbanas se ha intensificado en la región, registrando periodos de tres o más días consecutivos con temperaturas superiores a los 44 grados Celsius y escasas lluvias.
Esta alteración climática afecta directamente los ciclos biológicos, provocando que las plantas inicien su periodo de floración desde finales de enero —dos meses antes de lo habitual—, lo que prolonga la presencia de polen en el ambiente y aumenta la concentración de bioaerosoles causantes de rinitis y episodios asmáticos severos.
Para contrarrestar esta crisis socioambiental, especialistas de la UES y la UNAM promueven la sustitución de flora introducida alergénica por vegetación nativa en parques y jardines, donde actualmente más del 70 por ciento pertenece a especies exóticas.
Árboles como el palo fierro, el guamúchil, el palo verde azul, el palo brea y el mezquite terciopelo son impulsados como soluciones basadas en la naturaleza, ya que ofrecen sombra abundante, capturan dióxido de carbono y ayudan a mitigar los efectos del cambio climático sin afectar la salud respiratoria de la población.


