Especialista de la UNAM advierte sobre la falta de atención al acoso psicológico laboral y propone protocolos comunitarios para prevenir la violencia y garantizar espacios de trabajo seguros.
Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 24 de agosto de 2026.- A pesar de consolidarse como el principal riesgo psicosocial en los entornos laborales, el acoso psicológico o mobbing es paradójicamente el fenómeno que menor atención recibe en las organizaciones, alertó Ana Gabriela Rincón Rubio, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.
Enfatizó que esta problemática genera severas secuelas en la salud de las víctimas, mella la productividad de las empresas y deteriora el tejido social.
La especialista explicó que el mobbing consiste en un proceso sistemático y sutil de violencia orientado a la destrucción emocional de un individuo o grupo, y a diferencia de un conflicto laboral común —el cual puede resolverse mediante la mediación—, el acoso reiterado suele manifestarse a través de conductas cotidianas como la exclusión de reuniones, la retirada injustificada de funciones o el trato desmedidamente riguroso.
Estas agresiones desencadenan cuadros severos de ansiedad, depresión, migrañas y problemas gastrointestinales, provocando la pérdida temporal de habilidades cognitivas y en casos extremos, ideaciones suicidas o la renuncia definitiva de la víctima.
Rincón Rubio desmitificó la idea de que este abuso ocurre únicamente de forma descendente, desde los puestos directivos hacia el personal subordinado.
La investigadora señaló que también se presenta entre pares de la misma jerarquía e incluso de manera ascendente. En este último escenario, suele organizarse bajo dinámicas como el “efecto tortuga”, donde los empleados ralentizan deliberadamente los procesos operativos para visibilizar una supuesta falta de resultados de su superior y forzar su despido.
Para frenar esta “tecnología social de violencia”, la académica propuso la implementación de modelos de atención y protocolos comunitarios que permitan diagnosticar a tiempo el acoso y diferenciarlo claramente del conflicto.
La estrategia busca delimitar con precisión las conductas inaceptables dentro de las organizaciones para desarticular los pretextos de los agresores, promoviendo al mismo tiempo una reflexión colectiva sobre la responsabilidad y las sanciones correspondientes para garantizar el derecho a espacios laborales libres de violencia.


