- Las autoridades lograron reubicar al 60% de los comerciantes que se acogieron a los programas oficiales, la tensión no disminuye.
Por Miguel Velázquez
MÉRIDA, Yuc, 10 de julio de 2026.– Chichén Itzá la joya de la corona del turismo arqueológico mexicano enfrenta una crisis silenciosa que ya se refleja en sus taquillas: un desplome del 13.8% en la afluencia de visitantes durante el primer semestre de 2026.
Detrás de las pirámides y los campos de juego de pelota, un enfrentamiento entre las autoridades federales y los comerciantes locales está transformando la experiencia de conocer una la majestuosa ciudad maya de los itzaes.
El punto de la disputa es el Centro de Atención a Visitantes (Catvi). Inaugurado a finales de marzo por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), este megaproyecto gubernamental prometía modernizar los accesos y regularizar el comercio informal.
Sin embargo, para los cerca de 700 ambulantes que dan vida y color a los senderos de la milenaria urbe maya, el nuevo centro representa una imposición que amenaza directamente el sustento de sus familias, desatando protestas e incluso un cierre del sitio que se prolongó por casi una semana.
Aunque las autoridades lograron reubicar al 60% de los comerciantes que se acogieron a los programas oficiales, la tensión no disminuye.

El nuevo Catvi sigue sin convivir en armonía con la dinámica del turismo y no termina de convencer a los operadores ni a los paseantes.
Mientras tanto, el antiguo parador turístico administrado por el gobierno estatal permanece en el limbo del abandono, sumando incertidumbre a una operación que se ha vuelto hostil para los prestadores de servicios y las cadenas hoteleras de la región, las cuales reportan pérdidas económicas de gran calado.
La caída en las estadísticas de Chichén Itzá este año ilustra con precisión el impacto del conflicto, en la llegada de turistas.
El INAH en sus números muestra que el año 2026 comenzó con un optimismo desbordante en enero, registrando un repunte del 12.8% en visitas en comparación con el ciclo anterior, pero la luna de miel turística terminó abruptamente en febrero con una caída del 27%.

Marzo, observó en las cifras, dio un respiro con el equinoccio de primavera, pero la intensificación de los operativos de control en abril y mayo desplomó la afluencia en 22.5% y en 34.5% respectivamente.
Pese a un tímido resurgimiento del 17.3% en junio, el instituto reportó en el balance general de los primeros seis meses un déficit difícil de ignorar,
La brecha se traduce en personas reales que dejaron de caminar bajo la sombra de El Castillo, en el comparativo se refleja que entre enero y junio de 2025, el recinto recibió a un sólido contingente de un millón 141 mil 734 turistas; en el mismo periodo de este año, la cifra se redujo a 984 mil 119 visitantes.
El registro de entradas señala que más de 157 mil viajeros decidieron cambiar de ruta, ahuyentados por las noticias de cierres y la tensión interna.
Para los prestadores de servicios de Yucatán el conflicto seguirá mientras el INAH y los comerciantes sigan sin encontrar un punto de encuentro, ocasionando que el sitio más emblemático de México esté en riesgo de seguir perdiendo su activo más valioso, la admiración del mundo.


