De la Alameda Central a la Lotería Nacional, el Pato Merlín se convierte en el nuevo ícono del esfuerzo mexicano

  • La mascota que se volvió un fenómeno mundial durante el Mundial de Fútbol ya tiene su propio billete conmemorativo, representando la identidad de las familias trabajadoras y las madres solteras.

Por: Redacción

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de julio de 2026.- El Pato Merlín ha alcanzado una fama sin precedentes que ha traspasado fronteras, consolidándose como un auténtico fenómeno popular de la afición mexicana tras viralizarse en la Copa Mundial de Fútbol 2026.

Esta inmensa popularidad quedó inmortalizada con la develación del billete conmemorativo del Sorteo Superior No. 2891 de la Lotería Nacional, un acto encabezado por la directora general de la institución, Olivia Salomón, junto a Karla Ivette Gómez López y sus hijos Carlos y Cristian, la familia de comerciantes de la Alameda Central que cuida del famoso ave.

Durante el emotivo evento, Olivia Salomón destacó que, en medio de la euforia mundialista de grandes estadios y figuras internacionales, Merlín emergió sin planearlo como el protagonista más querido gracias al cariño de la gente.

Su impacto ha sido tal que incluso la Presidenta Claudia Sheinbaum recibió a la mascota y a sus cuidadores en Palacio Nacional, reconociendo en ellos la alegría, la solidaridad y la calidez del pueblo.

Por su parte, Karla Ivette Gómez López, quien ya cuenta con el registro oficial de la marca “Pato Merlín” ante el IMPI, afirmó conmovida que este homenaje trasciende su propia historia. Aseguró que, junto con su famosa mascota, representan con orgullo a todas las familias trabajadoras de México que luchan día con día por llevar el sustento a sus hogares, haciendo un énfasis especial en las madres solteras, a quienes describió como mujeres responsables, con valores y que no se detienen ante nada.

Al cierre de su mensaje, la cuidadora del pato más célebre del país agradeció el inmenso cobijo recibido tanto en México como en el extranjero, señalando que han sido arropados con el amor único que caracteriza a los mexicanos, despidiéndose con una bendición para todos los asistentes.