Energía, clave para el futuro del nearshoring en México

El crecimiento de la Inversión Extranjera Directa y la expansión de la generación solar impulsan la adopción de tecnologías inteligentes como los sistemas híbridos BESS + Solar para fortalecer la competitividad industrial.

Por: Redacción

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de septiembre de 2026.- En la dinámica industrial global contemporánea, la energía ha dejado de considerarse un insumo meramente operativo para convertirse en un factor estratégico de competitividad.

En México, la aceleración del fenómeno del nearshoring ha impulsado la atracción de capitales internacionales, al tiempo que pone de relieve la capacidad de la infraestructura energética instalada como una condición crítica para sostener el crecimiento de los sectores manufacturero, logístico y tecnológico.

La escala de esta transformación se apoya en el potencial de las energías renovables del país, y de acuerdo con proyecciones de Mordor Intelligence, el mercado nacional de fuentes limpias alcanzará los 65.2 gigavatios hacia 2031, impulsado principalmente por la tecnología solar y respaldado por niveles de irradiación que superan los 2,000 kilovatios-hora por metro cuadrado.

Este desarrollo coincide con indicadores macroeconómicos favorables registrados por el análisis México, ¿cómo vamos?, que reporta un flujo de 40,871 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa, cifra que representa un incremento del 10.8 por ciento con respecto a estimaciones de la firma CIAL.

Ante la necesidad de garantizar un suministro estable y optimizar costos operativos, la atención del sector industrial se traslada hacia la gestión inteligente del consumo.

En este segmento destacan tecnologías como los sistemas híbridos de almacenamiento BESS combinados con generación solar, desarrollados por firmas como Bright.

Este modelo permite almacenar energía durante periodos de baja demanda para liberarla en horarios con tarifas más elevadas, estabilizando la operación de industrias intensivas en consumo energético y mitigando el impacto de las fluctuaciones en la red.

La modernización de la infraestructura eléctrica no solo responde a criterios de eficiencia económica, sino que se posiciona como un habilitador clave para el cumplimiento de estándares ambientales internacionales.

Al integrar esquemas de descarbonización y almacenamiento de vanguardia, el tejido empresarial mexicano fortalece su competitividad para insertarse en las cadenas de suministro globales, definiendo a la energía como el elemento determinante para la participación en el desarrollo económico de los próximos años.