El maya yucateco sufre alarmante pérdida del 60% de sus hablantes

  • el idioma de los antiguos sabios presenta una tasa de pérdida cercana al 60 por ciento.

Por Miguel Velázquez

MÉRIDA, Yuc, 22 de junio de 2026.– El maya yucateco, esa vibrante lengua que resuena con fuerza en la vida diaria de la península de Yucatán se mantiene como una de las más habladas entre los pueblos originarios de México, pero se encuentra en peligro de desaparecer.

A pesar de la vitalidad que aparentan sus cerca de 800 mil hablantes, una silenciosa alarma se encendió entre especialistas y autoridades, pues el idioma de los antiguos sabios presenta una tasa de pérdida cercana al 60 por ciento, un desafío que amenaza con la perdida de una parte de la identidad nacional.

Este panorama fue el eje central del Encuentro del Nodo Sureste-Golfo de la Red Nacional de Investigación sobre Lenguas Indígenas (Renili), que reunió a especialistas a buscar alternativas para su permanencia.

Expertos de diversas disciplinas se dieron cita para desmenuzar los retos más urgentes que enfrentan las lenguas originarias en la región, coincidiendo en que el tiempo corre en contra si no se frena el desinterés institucional y social.

En medio de este complejo escenario, no todo son malas noticias para el Mayab, pues se trabajará en su preservación.

Representantes del Gobierno de México aprovecharon el foro para reconocer públicamente el paquete de acciones y políticas públicas que se impulsan desde Yucatán para blindar y preservar su lengua materna.

Se puntualizó que las estrategias yucatecas son tan sólidas que bien podrían, y deberían, replicarse en otras entidades del país que libran batallas similares por salvar sus propias raíces lingüísticas.

El rescate del maya yucateco va más allá de un asunto de nostalgia cultural, pues significa una carrera de resistencia.

Mientras los especialistas alertan sobre la velocidad con la que se desvanece el idioma en las nuevas generaciones, el modelo yucateco se perfila como un faro de esperanza, demostrando que la voluntad política y la investigación científica pueden aliarse para que la voz de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia humana no se convierta en un simple eco del pasado.